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TOMO CUARTO

EL CONCILIADOR.

NUM. 74.

LIMA SABADO 14 DE SETIEMBRE DE 1833. Un RL.

Este periodico se publicará el miércoles y sábado de cada semana.

ARTICULOS DE OFICIO

El 12 del corriente â las dos de la tarde el
Exmo. Sr. Vice-Presidente del Senado encar-
gado del Poder Ejecutivo acompañado de las
autoridades y corporaciones abrio las sesiones
de la Convencion con el siguiente discurso.

SEÑORES DIPUTADOS
La instaicion de la Convencion nacional
es una prueba inequívoca de que la répúhlica
recorre tranquila los periodos señalados en su
constitución. La libertad existe mientras la ley
rige á los gobernantes y á los gobernados—á los

es

una

representantes y á los comitentes. Hasta el año
de 1 28 no habíamos tenido sino una
vana
alternativa de sanción y derogación de cons.
titucioaes. Apenas se promulgaban estas cuan¬
do eran conculcadas; y la ley muerta solo ser¬

recordar al ciudadano el bien de que
se veia despojado. A vosotros, señores, estaba
reservada la gloriosa tarea de cimentar para
siempre las condiciones de nuestra asociación.

via para

Reunidos constitucionalmente para reformar en
todo ó en parte la ley fundamental del
vosotros sois los destinados para poner termi¬

estado;

á esas vacilaciones funestas que tanto re¬
tardan los progresos de la
es
de ini resorte decir,os lo quo debáis
solo es el camino que guia ál acierto: vuestra

no

civilización. No
hacer. Uno

prudencia, y vuestro patriotismo os lo indicará.
£1 menor estravío acarrearia sobre vosotros la
execración de los que os han confiado sus
nras preciosos derechos.
Si mees altamente satisfactorio el nume¬
rarme entre los escojidos del pueblo, como di¬
putado por la provincia de Chachapoyas, ten¬

motivos de placer al abrir vuestras
presenciar vuestra inauguración co¬
mo encargado del poder ejecutivo.
S ñores diputados: una nación entera va
á reposar en el éx¡to de vuestros trabajos. La
patria lo espera todo de vuestra sabiduría. Su
propia existencia pende del acierto coa que
desempernas el mas difícil de los encargos.
Intimamer te penetrado de vuestra ilustra¬
ción y de vuestra experiencia, me lisonjeo con
la confianza de que vuestras reuniones serán
constantemente animadas del espíritu de or¬
den y del amor á la paz, y de que el bien público
sera el único objeto de vuestras
discusiones.
Así cuando descendais de esta elevación, ha¬
llaréis la mas dulce y la mas noble recompensa
en las bendiciones de los pueblos repetidas
por la voz imparcial de la posteridad.
go nuevos
sesiones, y

Ciudadano

encargado del poder

ejecutivo.

i

llegado el dia en que los pueblos del
Perú representados en sus escogí ios,se liaban
de nuevo congregados en este mis no recinto
para reconsiderar el pseto constitucional quo
celebraron en el año de 28. Cuando el congreso
constituyente en desempeño de su comisión
dio al pais la constitución que ahora rige, no
pensó jamas, ni pu lo pensar, en impe lir ias
mejoras que pudiese recibir en adelante, ni
Ha

las

poner obstáculo al aprovechamiento de
lecciones que dicta la experiencia: por el con¬
trario conoció muy bien, que hallándonos en
un estado que dista mucho de la perfección,,

en

y resintiéndose nuestras
fancia de su origen, no

instituciones de la in¬
podían

ser

marcadas

cual puede
caber en las cosas humanas;y precisados ade¬
mas á obrar en fuerza de las
circunstancias,
apuró su termino con miradas previsoras, y fijé
para su duración el abreviado periodo de un
lustro; pequeño tiempo á la verdad, para des¬
cubrir la incongruencia é ineficacia de las le¬
yes, sentir sus inconvenientes ó ventajas, y fi¬
liar de uu modo perentorio sobra su inutilidad,
si una época desgraciadamente fecunda no nos

con

el sello de la inmutabilidad

presentase sucesos

extraordinarios, fuertes lec¬

grandes exemplos. Los representantes
del pueblo sabrán aprovecharse de estos . do¬
cumentos; y doctrinados por la experiencia,
emprenderán la reforma de la constitución con
arreglo á nuestros hábitos y necesidades, y'al
eSpiritp del siglo en que vivimos. Por fortu¬
na no existen entre nosotros aquellos grandes
estorbos nacidos de la resistencia do ciertas
clases poderosas, y de los individuos de cua¬
tro familias que se creen
destinados por el
cielo para mandar á los hombres, ni las clan?
ciones,

sulas de nuestro pacto serán jamas transacio¬
nes hechas entre el gobernante usurpador, y
el débil pueblo, ó gratuitas concesiones
po¬
der á la justicia, y efe la fuerza á
razón.

la

del

La

revolución americana, cortando para siempre
los víriciilos de la antigua servidumbre, lanzó
al

mundo en un espacio también nue¬
do de sin esos obstáculos, y con otros

nuevo

vo, en

principios y otros elementos no se tiene oír^
mira que la de la conveniencia jenera!; el pue¬

el mis.Asi es
precave para lo venidero el pe ígro
en los pasados males, y como sa

blo delibera sobre su suerte, y se da
mo la
constitución que ha de regirle.
como *se

ae recaer

V

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