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Digitizing Peru's Print Revolution at Feb 21, 2022 02:37 PM

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EL
CAMPEON
EXTRAORDINARIO. (NUM. 3.°)

EL GRAN MARISCAL GAMARRA ENCAR
gado del mando supremo del Estado,
AL EJERCITO Y A LOS PUEBLOS DEL PERU.

Soldados—Los derechos, cuya adquisición es
la obra de vuestras privaciones y fatigas, de vues¬
tra sangre y heroismo en Ayacucho, han sido
violados, y la fé pública atrozmente quebranta¬
da. Una ambición frenetica ha roto todos los
vincules y traspasado los limites más sagrados.

El Jeneral Obregoso—ese hombre aciago
para la patria que encabeza una turba de trai¬
dores, ha abierto las puertas del hermoso Perú
al estranjero. Hace más de un mes que su pre¬
cioso suelo sufre la humillación de que le pisen
plantas inmundas, y, ¿aun estamos vivos?

Soldados— La existencia es una carga de
oprovio cuando la esclavitud ocupa el lugar de
la libertad sacrosanta. Busquemos la muerte,
pero que sea gloriosa: desaparezcamos todos y
que desparezca tambien la patria de nuestros
padres y la de nuestras esposas é hijos: todo
vuelva al caos de que salió; presentaremos al
mundo este espectaculo ó ella saldrá de entre
nuestros brazos triunfante y más poderosa que
nunca.

Soldados— La deshonra, el ultraje. la servi¬
dumbre por una parte: por otra ved— ese templo
de la inmortalidad y de la gloria abierto para
nosotros. Volemos al combate, que los enemi¬
gos muerdan la tierra que dominar quisieron— y,

VOSOTROS

¡Pueblos! que tantos y tan repetidos sa¬
crificios os cuesta nuestro ser politico abrid los
ojos y conoced á los enemigos verdaderos de
vuestro reposo y dicha. No contentos con ha¬
ceros la victima de las continuas oscilaciones que
habeis sobre llevado con una paciencia admira¬
ble, os han destinado, en su negro despecho
á ser esclavos viles del despota más ambicioso
y torpe que ha producido la tierra; pero muy
pronto pagara su infando atrevimiento si unis
vuestros esfuerzos á los valientes defensores de
la patria, si prestais vuestra poderosa coopera¬
ción por ocho dias— Asi lo espero de vuestro
honor y patriotismo y de vuestro orgullo nacional.

Cuartel jeneral en la hacienda de Pucuto
á 6 de agosto de 1835.

AGUSTIN GAMARRA.

No es ni puede ser desagradable para los
peruanos el anuncio de que ha llegado el mo¬
mento de recurir á las armas, para ejecutar un
solemne y forzoso acto de justicia. Ocupados es¬
clusivamente de nuestros intereses domesticos y
muy distantes de abrigar el más remoto deseo
de ofender á nadie, viviamos en imperturbable
paz con toda la tierra cuando, el antiguo é in¬
fatigable enemigo de nuestro reposo, no satis¬
fecho con haber oprimido á su patria Bolivia y
violando la sagrada ley de las naciones, se pre¬
senta en nuestro territorio con la insolente pre¬
tension de estender hasta nosotros su duro y
afrentoso yugo. Al ruido de nuestras lastimo¬
sas desavenencias se enciende su devoradora am¬
bición, jura la muerte de la República, y reco¬

1

EL
CAMPEON
EXTRAORDINARIO. (NUM. 3.°)

EL GRAN MARISCAL GAMARRA ENCAR
gado del mando supremo del Estado,
AL EJERCITO Y A LOS PUEBLOS DEL PERU.

Soldados—Los derechos, cuya adquisición es
la obra de vuestras privaciones y fatigas, de vues¬
tra sangre y heroismo en Ayacucho, han sido
violados, y la fé pública atrozmente quebranta¬
da. Una ambición frenetica ha roto todos los
vincules y traspasado los limites más sagrados.

El Jeneral Obregoso—ese hombre aciago
para la patria que encabeza una turba de trai¬
dores, ha abierto las puertas del hermoso Perú
al estranjero. Hace más de un mes que su pre¬
cioso suelo sufre la humillación de que le pisen
plantas inmundas, y, ¿aun estamos vivos?

Soldados— La existencia es una carga de
oprovio cuando la esclavitud ocupa el lugar de
la libertad sacrosanta. Busquemos la muerte,
pero que sea gloriosa: desaparezcamos todos y
que desparezca tambien la patria de nuestros
padres y la de nuestras esposas é hijos: todo
vuelva al caos de que salió; presentaremos al
mundo este espectaculo ó ella saldrá de entre
nuestros brazos triunfante y más poderosa que
nunca.

Soldados— La deshonra, el ultraje. la servi¬
dumbre por una parte: por otra ved— ese templo
de la inmortalidad y de la gloria abierto para
nosotros. Volemos al combate, que los enemi¬
gos muerdan la tierra que dominar quisieron— y,

VOSOTROS

¡Pueblos! que tantos y tan repetidos sa¬
crificios os cuesta nuestro ser politico abrid los
ojos y conoced á los enemigos verdaderos de
vuestro reposo y dicha. No contentos con ha¬
ceros la victima de las continuas oscilaciones que
habeis sobre llevado con una paciencia admira¬
ble, os han destinado, en su negro despecho
á ser esclavos viles del despota más ambicioso
y torpe que ha producido la tierra; pero muy
pronto pagara su infando atrevimiento si unis
vuestros esfuerzos á los valientes defensores de
la patria, si prestais vuestra poderosa coopera¬
ción por ocho dias— Asi lo espero de vuestro
honor y patriotismo y de vuestro orgullo nacional.

Cuartel jeneral en la hacienda de Pucuto
á 6 de agosto de 1835.

AGUSTIN GAMARRA.

No es ni puede ser desagradable para los
peruanos el anuncio de que ha llegado el mo¬
mento de recurir á las armas, para ejecutar un
solemne y forzoso acto de justicia. Ocupados es¬
clusivamente de nuestros intereses domesticos y
muy distantes de abrigar el más remoto deseo
de ofender á nadie, viviamos en imperturbable
paz con toda la tierra cuando, el antiguo é in¬
fatigable enemigo de nuestro reposo, no satis¬
fecho con haber oprimido á su patria Bolivia y
violando la sagrada ley de las naciones, se pre¬
senta en nuestro territorio con la insolente pre¬
tension de estender hasta nosotros su duro y
afrentoso yugo. Al ruido de nuestras lastimo¬
sas desavenencias se enciende su devoradora am¬
bición, jura la muerte de la República, y reco¬