El Amigo del Pueblo

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EL AMIGO DEL PUEBLO; PERIODICO LITERARIO Y POLITICO.

(1.R SEMESTRE.) LIMA, SABADO 18 DE 1840. (NUMERO 4.)

HIJIENE DE LOS BAÑOS EN JENERAL.

(Continuación.) C. Las prácticas accesorias de los baños son: I.° las afusiones. Los Romanos se hacían rociar con agua fria la cabeza, mientras que tomaban un baño caliente; y ya he dicho poco antes lo que hacen los Rusos y los Finlandeses, después de su baño caliente. 2.° El enjugamiento. Según el testimonio de Siccus de Cremona, los antiguos se arrebujaban en una especie de cobertor llamado sin don al salir del agua; despues secaban la cabeza con mucho cuidado; y luego enjugaban todo el líquido que quedaba en la superficie del cuerpo con unos lienzos ó con esponjas. 3.° La epilacion. Los orientales de ambos sexos se hacen arrancar en los baños los pelos de las partes sexuales por medio de unos emplastos que los Ejipcios llaman rusma, y los Arabes y los Persas llaman nouret, nure, nuret. Larrey, famoso cirujano frances, dice que este emplasto ó estas pastas de epilacion se componen de una parte de deuto-sulfuro de arsénico (propimente), y parte y media de cal viva; porfirizados juntamente uno y otro, pasados por un tamiz, y reducidos á pasta por medio de una cantidad suficiente de agua. 4.° La flagelación. Ya he dicho que los Rusos se hacen azotar después del baño, y para este vapuleo se sirven de unas ramas de álamo blanco reblandecidas en agua, 5.° Las fricciones: que muchos pueblos las usan entre el baño caliente, y el lavadero de agua fria. Comunmente se sirven para hacerlas, de un cepillo ò escobilla suave, de un lienzo, un pedazo de tela mas ó menos ruda, un guante de lana &c., &c. Los Rusos se hacen frotar asperamente con las mismas varas de abedul que les sirvieron para azotarse. 6.° El manoseo [masaje del griego que significa frotar). He aqui la manera como los Indios le practican, según refiere Anquetil en su historia jeneral. Un mozo de los baños coje a uno y le tiende en una tabla y después le rocia con agua caliente; luego le aprieta todo el cuerpo con un arte admirable; hace crujir todas las coyunturas de los dedos y las de todos lo miembros: vuelve à la persona y la tiende boca abajo, se arrodilla sobre sus riñones, le coje por las espaldas, hace crujir el espinazo ajitando todas las vertebras; dá grandes golpes sobre las partes mas carnudas y mas musculosas, después se pone un guante de crines y le frota todo el cuerpo hasta que el mismo echa á sudar: con una piedra pomez lima la carne dura y espesa de los pies; unta con jabon todo el cuerpo, y finalmente le afeita, y le deja sin un pelo. Este manejo dura sus tres cuartos de hora, después de cuyo tiempo la persona parece que no es la misma, sino que la han transformado en otra nueva. 7.° La natación y todos sus jéneros de evoluciones que ordinariamente se hacen en los rios, en los estanques, en los lagos, en el mar &c.; ya hemos visto ademas, que los Romanos se da-

Columna Derecha]

ban à ella en sus piscinas. 8.° Las unturas ó unciones. Los Romanos se hacían untar toda la piel con aceite ò con manteca de vacas no solo después del baño, sino también antes de él. Los Rusos se sirven de la grasa del aceite ó del jabon. Los Indios usan para estas unturas del aceite de sesamo y los Ejipcios de la espuma de un jabon blanco y odoriferante oculto en un puñado de hilaza que ellos preparan con una especie de calabaza. 9.° La estrigillacion. En Roma se llamaban fricatores unos hombres que se ocupaban en las casas de baño en frotar y raer la piel con un instrumento llamado strigil que era una especie de cuchara ó de cuchillo de palo, de cuerno, de ébano, de hierro, de plata, y aun de oro. De este modo desengrasaban la piel, arrancando al aceite, las grasas secas, y en ciertos casos el polvo que estaba pegado, después de haberse untado como cuando se queria luchar ó entregarse á cual- quiera otro ejercicio.

EFECTOS DE LOS BAÑOS Y DE LAS PRACTICAS ACCESORIAS DE LOS MISMOS.

Baños de agua y estufa.

Los baños de agua ejercen su influencia: 1. por el peso del liquido. Este peso causa opresion á muchas personas y una especie de incomodidad en la boca del estomago, que se ven obligadas á tomar medios baños. Los buzos soportan una presión considerable, y proporcionada á la altura de la columna de líquido que tienen por encima de ellos; pero como esta presión dura muy poco no podemos apreciar justamente sus efectos. 2.° por la absorción del agua. Cruishanck refiere que las jentes de mar à quienes llega a faltar el agua dul¬ ce en los viajes de larga travesía calman su sed nadando. Todo el mundo sabe que en el baño está uno casi siempre orinando: y Falconer estima en tres libras el líquido que un adulto puede absorber por cada hora en un baño templado. Este baño debe ser muy útil en los grandes calores del verano. 3.° por el empapamiento del agua, á consecuencia del cual se arruga y se hincha el pellejo de los pies y de las manos en el baño, y cuando hace de este un uso muy frecuente se vuelve esta membrana mas lúbrica y mas flexible. El baño templado es el mas a propósito para producir este efecto. 4. impidiendo el contacto del aire sobre la piel. El baño debe oponerse á esta descomposición del aire que hace en la superficie de la piel, de la cual ya hemos tratado en otra parte; pero los resultados de este hecho se nos escapan. 5.° facilitando y haciendo la limpieza de la piel. Esta es una de las ventajas mas preciosas de los baños; y para este efecto se debe preferir el agua tibia. 6.° por el choque del liquido. Este choque viene del movimiento del agua ó de nuestros propios movimientos. En los baños es nulo, y no se observa sino en las aguas mansas cuando se entrega uno á la natación. Es menos considerable cuan-

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do al nadar se deja uno arrastrár por la corriente del rio, y tiene mucha mas fuerza cuando se quiere subir contra la corriente. En los baños de mar es donde se esperimenta el mas alto grado, con especialidad cuando están ajitadas las olas. Los efectos del choque de los líquidos son con corta diferencia los mismo que los hemos señalado al hablar|de las vibraciones del aire y se pueden considerar como tónicos. Unos sacudimientos fuertes y repetidos de nuestros órganos no pueden sino activar los movimientos, favorecer el curso y las descomposiciones de los líquidos, y hacer mas agudas las enfermedades á que la excitación perjudi¬ ca. 7.° En fin por su temperatura. Los baños obran en nosotros por su temperatura como lo haria otro medio cualquiera en el que estuviésemos sumerjidos. Si el agua tiene una temperatura mayor que la nuestra, nos dá calorico, y si la tiene menor, nos quita; y lo mismo que la atmósfera, nos parece fria, templada ó caliente, según que ella nos quita mas ó menos, ó nos comunica el calor con mas ó menos abundancia.

Entre los efectos de los baños de agua y los del aire caliente no hay mas que una diferencia de intensidad. Es muy fácil de concebir que la adición y sustracción del calórico se deben hacer con mas enerjía con los líquidos que por los fluidos gaseosos, en razón de que aquellos tienen mucha mas densidad, y presentan al contacto un número mucho mayor de moléculas en un tiempo determinado. Por esta razon, el agua nos hace siempre experimentar una sensación de calor ó de frio mucho mas considerable que la que nos haria padecer el aire ó cualquiera otro gas de la misma temperatura.

Las denominaciones de baños frios, calientes templados no denotan el grados de calor del mismo liquido, sino la impresión que hace sobre la piel; por lo cual se debe considerar esta membrana, como el termómetro mas á propósito para medir el calor de los baños. Un baño habrá que será frio para una persona, y caliente para otra; no obstante, jeneralmente hablando, los baños son frios, cuando bajan de 15° ó 20° del termómetro de Rèaumur, y son calientes cuando suben de 25° à 30°. (Continuará)

POLITICA DE LA "OPINION" DEL CORREO (Continuacion.)

El círculo de las ideas del Correo nos ha parecido algo estrecho; y su mode de concebir la opinion, recojido de la calle sin discernimiento alguno. Para poner en evidencia la materia de que se trata, es preciso subir hasta el orijen y la primera formacion de la idea de la opinion, en el sentido político.

Esta idea empezò a jerminar desde la época feliz en que brotaron, entre un número demasiado reducido de filosofos, las teorias políticas fundadas sobre sentimientos humanos y jenerosos: en que comenzò á hacer entender que el verdadero objeto del gobierno no es el dominio de los que gobiernan, sino el bien-estar y la prosperidad de los gobernados; en que se pudo hablar de la justicia y conveniencia que hay en disponer que el mayor numero de las criaturas humanas pueda participar de la abundancia y de las demas ventajas de la sociedad. Una voz tan agradable y lisonjera para todos los que la

[Columna derecha]:

oian, no podia no excitar entre ellos un eco, que fue adquiriendo siempre mas fuerza y estension à medida q' se fue aumentando el número de los sábios, filantropos y escritores populares que lo habian despertado. Este eco empezò a ser la opinion.

En su principio, esta voz y este eco no se dirijieron mas que al corazon y à la buena voluntad de los jefes de las naciones. Todavia no habia empezado aquella série de dramas tan funestos de mudanzas politicas violentas, de que la Francia dió el primer ejemplo, que la hsitoria señalará siempre como el mas terrible. Nadie se habia atrevido á provocar á los pueblos à la revuelta. Satisfechos de una forma de gobierno, hecha suave por el largo hábito, y santificada por la relijion, no deseaban sino sacar de ella todo el bien posible. Los Reyes no fueron sordos a la voz de la filosofia y la humanidad. La opinion se presentaba segura ante el trono, apoyandose en estas dos sòlidas y eternas columnas del bien público. El principio no podía contestarse; su aplicacion era fácil, no dependiendo mas que de la voluntad de uno solo. Aunque esta opinion de que estamos hablando no hubiese llegado nunca á ejercer su influjo en el mayor número de los asociados, sin embargo era fuerte y poderosa por ella misma, y nadie se atrevia á contradecirla. Montesquieu en Francia, Beccaria y Filanjieri en Italia, Jovellanos en España fueron sus órganos mas elocuentes. ¡De cuantas mejoras, de cuantas ideas jenerosas, de cuantas bellas instituciones no quedó deudora entonces la sociedad à los trabajos de estos sábios, al influjo de esta opinion!

No sucedió lo mismo después del tiempo en que el principio de utilidad pública proclamado por la opinion, llevado adelante quizá con demasiada prisa, y aplicado con demasiada jeneralidad, dió lugar á que se trastornase de un todo el antiguo orden político, y se llamase al pueblo al manejo de los negocios del estado. Entonces aquel sacrosanto principio empezó á recibir infinitas opuestas aplicaciones: la opinion se despedazó en mil fragmentos diferentes: cada pueblo, cada individuo formó y acarició su opinion particular: el interes privado, la ambicion, los odios tomaron una parte activa en los vaivanes de la varias opiniones; la politica de los verdaderos filosofos quedó la misma; mas la de la varias secciones de los diferentes pueblos adquirió mas formas que un Proteo: la opinion no fué mas en manos de los demagogos que un instrumento de revuelta: el pueblo empezó a desconfiar de la filosofia misma y de su política: el trastorno material de las sociedades, pasó á sus ideas; y a este respecto, el fiat lux de la revolucion francesa, en lugar de completar el orden del mundo, reprodujo el caos.

Echemos una mirada sobre la Francia desde la época de su revolución hasta el tiempo de hoy. Se establece en ella la Repùblica. Por un momento la jeneralidad de los asociados proclama y santifica la democracia; mas muy pronto, en el mismo seno de este nuevo gobierno, la opinion dominante enjendra muchas opiniones: los filósofos desaprueban la aplicacion ciega del principio de la igualdad; los verdaderos patriotas lloran por la suerte de la patria ¿Cual fué, pues, la verdadera opinion en la época de la República?—Vino despues Napoleon. Su tirania se disfrazó bajo el manto de la gloria. La opinion pareció favorecer

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1e. Mas, el mismo tiempo que se daba el nombre de opinion al entusiasmo de la Francia por la gloria, se llamaba también opinion el sistema de ideas republicanas que nunca pareció haber renunciado a sus pretendidos derechos. ¿Y qué otro nombre se daba también á la conciencia de la conveniencia pública que profesaban los lejitimistas y los constitucionalistas? La opinion colocaba á Napoleon sobre el trono; y la opinion obligó á este mismo Napoleon, que nunca dejó de ser lo que era, à desocuparlo. Los Borbones vuelven á su antigua morada, y la opinion les pone otra vez el cetro en las manos; mientras la opinion indignada señala la obra de la fuerza en lo que á los ojos de la opinion tiene la apariencia del derecho. En fin, la opinion pone un nuevo término al reinado de los Borbones, y eleva á Luis Felipe; este Luis Felipe, para quien nunca la opinion ha cesado de fabricar máquinas infernales, y con quien, quizá, acabará, por último, à pesar de ella misma.

A ninguno de nuestros lectores puede ocultarsele que cada una de las opiniones de que hemos hecho mencion, ha condenado siempre severamente el principio que ha dirijido á las otras. El nuevo gobierno ha tildado siempre de ilegal a l que lo ha precedido:

L' un a raison, et l' autre n' a pas tort: ha dicho un tercero; que ha dejado a un cuarto el derecho de decir lo mismo.

De que puede haber procedido tanta incertidumbre acerca de la verdadera conveniencia pública? De qué tanta diversidad en las opiniones que mueven sociedades y dirijen los movimientos de los pueblos en la epoca en que vivimos?

La razón de tantas contradicciones y desaciertos existe en la demasiada jeneralidad de la antigua opinion y la dificultad de su aplicación a tantos lugares y tiempos diferentes; á tantas sociedades, las unas viejas y muy ádelantadas en el camino de la civilizacion, las otras, nuevas y muy atrasadas á los muchos y tan varios climas y circunstancias en que se hallan tantos paises y pueblos diferentes, que nunca podrán por lo mismo admitir las mismas ideas, y las mismas instituciones. Organizar estos pueblos pertenece á los pocos hombres que han nacido para observar y pensar, y no á los muchos que solo piensan por insinuacion ajena, y creen que la filosofia y la política se hallan ya todas hechas para uso de to¬ dos. El gobierno de la nave pertenece á los pilo¬ tos y no á la tripulación.

¿Que significa, pues, esa conciencia de la jeneralidad. de los asiociados de que habla el Correo? Y ¿en qué otra parte se puede decir que ella existe que en la imajinacion de algunos sofistas, interesados, como dice Berthan, en especular sobre la opinion, como sobre un falso certificado. [*] Lo que se llama opinion, si no arrastra à todo un pueblo, no puede ser que la opinion de una menoría, porque la opinion de la jeneralidad es despótica: no permi- ------------------------------------------------------------------ [*] De las asambleas lejislativas. Si se considera, dice el mismo autor, el numero de los que tienen una opinion como una prueba de su verdad, se cae en la paradoja de que todos los errores populares antiguos que el tiempo ha destruido, son otras tantas verdades; y que son verdades tambien todos aquellos que señorean paises distantes de los nuestros, donde siendo tan jenerales tienen apariencia de la verdad; como p. e., la relijion de Mahoma, ibid.

[Columna derecha]

te contradiccion; es siempre opinion universal; y si alguien lo niega, que lo digan los Estados Unidos de Norte América. (§)

En los paises donde aun no se ha formado una verdadera mayoria, la palabra opinion; en el sentido de aquel modo de pensar con que se suele hacer frente al poder y se procura influir directamente en los negocios públicos; no significa mas que preocupación y error, interes particular, pretesto de revoluciones, deseo de embarazar la marcha de los gobiernos; amor loco al desorden y à la confusion de todas las ideas. Los gobiernos deben respetar las opiniones aun erradas de los que no estorban el orden establecido. Mas, luego que las opiniones sirven de medio para trastornarlo, los que las sostienen pierden el derecho à todo respeto. La discusión es permitida; el ataque debe rechazarse.

¿Qué es pues, en nuestro concepto, la opinion en politica? Es la opinion que es útil á los pueblos y merece servir de norte á los gobiernos: el dictamen de los sabios que han estudiado a fondo las circunstantancias todas en que se halla un pueblo, acerca de la coveniencia común. ¿For¬ mará el pequeño número de estos sabios la jeneralidad de los asociados de que habla el Correo? El cree que sí.

Medicina Casera (Continuacion).

Convulsiones causadas por la salida de los dientes

Cuando la salida de los dientes es la causa de las convulsiones, y el niño tiene la cara muy encarnada, los ojos salientes, y está adormecido en el intervalo de los ataques, es necesario aplicarle dos sanguijuelas detras de cada oreja, y otras dos en cada uno de las sienes; se le echarán lavativas de agua caliente, y también se le meterán los pies en una vasija con agua caliente, á la que se añadirá un puñado de harina de mostaza, y se le ten¬ drán allí dentro por espacio de un cuarto de hora.

CONVULSIONES CAUSADAS POR EL ENVENENAMIENTO.

Cuando las convulsiones dependen de un envenenamiento, es preciso administrar el método curativo que se halla indicado en el capítulo de los envenenamientos. Continuará.

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VARIEDADES. ------------------------------------------------------------------------------------

POESIA. La Agricultura de la zona tórrida.

¡Salve, fecunda zona, Que al sol enamorado ciscunscribes El vago curso, y cuanto ser se anima En cada vario clima, Acariciada de luz, concibes! Tu tejes al verano su guirnalda De granadas espigas; tú la uva Das á la herviente cuba: No de purpurea fruta ó roja ó gualda A tus florestas bellas Fatal matiz alguno; y bebe en ellas -------------------------------------------------------------------------------------

(§) Toequeville. De la Democracia en la América del Norte cap. 7.

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Aromas mil el viento; Y greyes van sin cuento Paciendo tu verdura, desde el llano Que tiene por lindero el Orizonte, Hasta el erguido monte De inaccesible nieve siempre cano. Tú das la caña hermosa, De do la miel se acendra, Por quien desdeña el mundo los panales: Tú en urnas de coral cuajas la almendra Que en la espumante jicara rebosa: Bulle carmin viviente en tus nopales, Que afrenta fuera al múrice de Tiro; Y de tu añil la tinta jenerosa Emula es de la lumbre del zafiro. El vino es tuyo, que la herida agave [✝] Para los hijos vierte Del Anahuac feliz; y la hoja es tuya, Que cuando de suave Humo en espiras vagorosas huya, Solazara el fastidio al ocio inerte. Tu vistes de jazmines El arbusto sabeo, [‡] Y el perfume le das, que en los festines La fiebre insana templará á Lieo. Para tus hijos la procera palma (||) Su vario feudo cria, Y el ananás sazona su ambrosía: Su blanco pan la yuca, ["] Sus rubias pomas la patata educa, Y el algodón despliega al aura leve Las rosas de oro y el vellón de nieve. Tendida para ti la fresca parcha (*) Nectareos globos y franjadas llores; Y para tí el maiz, jefe altanero De la espigada tribu, hincha su grano; Y para tí el banano [§] Desmaya al peso de su dulce carga; El banano, primero De cuantos concedió bellos presentes Providencia á las jentes Del Ecuador feliz con mano larga. No ya de humanas artes obligado El premio rinde opimo: No es á la podadera, no al arado Deudor de su racimo: Escasa industria bástale, cual puede Hurtar a sus fatigas mano esclava; Crece veloz, y cuando exausto acaba, Adulta prole en torno le sucede. --------------------------------------------------------------- (✝) Maguei ò pita (Agave americana L.) que dá pulque.

(‡) El café es orijinario de Arabia, y el mas estimado en el comercio viene todavia de aquella parte del Yemen en que estuvo el reino de Saba, que es cabalmente donde hoy está Moka.

[||] Ninguna familia de vejetales puede competir con las palmas en la variedad de productos ùtiles al hombre; pan leche, vino, aceite, fruta, hortaliza, cera, leña, cuerdas, vestidos, &c.

(") No se debe confundir [como se ha hecho en un diccionario de grande y merecida autoridad] la planta de cuya raiz se hace el pan de casa ve (que es la Jatropha manihot de Linneo, conocida ya jeneralmente en castellano bajo el nombre de yuca) con la Yucca, de los botánicos.

(*) Este nombre se dà en Venezuela á las Pasifloras ò Pasionarias, jénero abundantísimo en especies, todas bellas, y algunas de suavísimos frutos.

[§J El banano es el vejetal, que principalmente cultivan para si los esclavos de las plantaciones ó haciendas, y de que sacan mediata ó inmediatamente su subsistencia, y casi todas las cosas que les hacen torelable la vida. Sabido es el bananal da, a proporción del terreno que ocupa, mas cantidad del alimento que ninguna otra siembra o plantío, sino que de todos los vejetales alimenticios este es el que pide menos trabajo y menos cuidado.

[Columna de la derecha]

Mas oh! si cual no cede El tuyo, fértil zona, à suelo alguno. Y como de natura esmero ha sido, De tu indolente habitador lo fuera! Oh! si al falaz ruido La dicha al fin supiese verdadera Anteponer, que del umbral le llama Del labrador sencillo, Lejos del nécio y vano Fasto, el mentido brillo, El ocio pestilente ciudadano! ¿Por que ilusion funesta Aquellos que fortuna hizo señores De tan dichosa tierra y pingue y varia; Al cuidado abandonan y á la fé mercenaria Las patrias heredades, y en el ciego tumulto se aprisionan De míseras ciudades, Do la ambición proterva Sopla la llama de civiles bandos, O al patriotismo la desidia enerva; Do el lujo las costumbres atosiga, Y combaten los vicios La incauta edad en poderosa liga? No allí con varoniles ejercicios se endurece el mancebo a la fatiga; Mas la salud estraga en el abrazo De pérfida hermosura Que pone en almoneda los favores; Mas pasatiempo estima Prender aleve en casto seno el fuego de ilicitos amores; O embebecido le hallará la aurora En mesa infame de ruinoso juego. En tanto a la lisonja seductora Del asiduo amador fácil oido Da la consorte: crece En la materna escuela De la disipacion y el galanteo la tierra vírjen, y al delito espuela Es antes el ejemplo que el deseo. ¿Y será que se formen de ese modo Los animos heroicos denodados Que fundan y sustentan los estados? ¿De la algazara del festin beodo, O de los coros de liviana danza, La dura juventud saldrá, modesta, Orgullo de la patria y esperanza? ¿Sabrá con firme pulso, De la severa ley rejir el freno; Brillar en torno aceros homicidas En la dudosa lid verá sereno; O animoso hará frente al jénio altivo Del engreido mando en la tribuna, Aquel que ya en la cuna Durmió al arrullo del cantar lascivo, Que riza el pelo, y se unje, y se atavia Con femenil esmero, Y en indolente ociosidad en el dia, O en criminal lujuria pasa entero? No asi trató la triunfadora Roma Las artes de la paz y de la guerra; Antes fio las riendas del estado A la mano robusta Que tostó el sol y encalleció el arado; Y bajo el techo humoso campesino Los hijos educó, que el conjurado Mundo allanaron al valor latino. Continuara:

IMP. DEL COMERCIO, POR J, M, MONTEROLA

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EL AMIGO DEL PUEBLO; PERIODICO LITERARIO Y POLITICO. ------------------------------------------------------------------------------------------ (1.r Semestre) Lima, Martes 31 de Marzo be 1840. (Numero 5.) ------------------------------------------------------------------------------------------- LITERATURA DE LOS PAPELES PUBLICOS ARTICULO 2.

Del influjo que ejercen los papeles públicos en la civilización, y el indicio que dan de sus progresos.

El grado de civilización de un pais no se mide por el de la cultura y saber de algunos de los individuos que le pertenecen, sino por la jeneral instrucción de sus masas. Estaria equivocado quien creyera que en todas las épocas y lugares en que han aparecido injenios sorprendentes por la fuerza y estension de su intelijencia, la sociedad en que han vivido haya podido aprovechar de sus luces. Por muy largo tiempo los trabajos de los sabios no salieron del círculo muy estrecho en que ellos mismos se hallaban circunscritos. No habia llegado aun para el mundo la época feliz en que los grandes luminares de la erudición y la filosofía debían llenar la sublime misión, de que, por hablar un lenguaje de moda, le ha encargado la Providencia, de aclarar en su todo lá humana sociedad y favorecer su jeneral desarrollo. Pudiera decirse, en cierto modo, que las antorchas de la civilización fueronse preparando lentamente, y resplandecieron solo entre pocos hombres, antes de poder alumbrar en masa à los varios pueblos de la tierra. Era preciso crear la ciencia, antes de hacerla popular. Empezaron à ejecutar esta ultima parte de la obra de la filosofia, señalando asi el segundo estadio de la carrera social, los primeros pape¬ les públicos que vieron la luz despues del renacimiento de las letras.

La primera idea que ocurrió á los sabios, á fin de esparcir las luces de la literatura entre la muchedumbre de aquellos hombres que no pudiendo dedicarse enteramente à las letras, sin embargo desean participar de sus ventajas, fue la de hacer un estracto de cada obra util, y hacer circular estos estractos en lugar de las obras. Se cree comunmente que el honor de esta idea pertenece al Patriarca de Constantinopla Focio, que vivió en el noveno siglo y compuso una Biblioteca, que contenia 280 extractos de libros interesantes, cuyas análisis hizo con mucho arte, dando con bastante gusto el juicio del estilo y mérito de cada uno. Mas, en verdad que la invencion de que se trata no fue de Focio, habiendo mucho tiempo antes, bajo del Emperador Antonino Pio, el gramático Telefo publicado una colección de estractos, que sirvió á Focio de modelo. Lo que es cierto, sin embargo es que fué a Biblioteca de Focio, con las muchisimas que la siguieron, que sujiriò a un

[Columna a la derecha]

literato frances, en el 17. siglo, la idea del primer periodico literario como los del dia.

Por fierto hay una inmensa distancia entre una colección de estractos, y una obra periodica, que habla de los libros según se van publicando; dá todas las noticias que pueden interesar al público acerca de su edición, forma &c., espone lijeramente la materia de que tratan; y reúne á estos estractos todo lo que puede interesar á los literatos; descubrimientos, investigaciones, fenómenos extraordinarios &c. Todas estas ventajas empezó á ofrecer al público, en Paris, el año de 1665, por obra de Dionisio Sallo, el famoso Diario de los Sábios, que duró hasta el año de 1792, época de las tormentas revolucionarias en que se ahogaron por algun tiempo o para siempre tantas cosas útiles al mundo. Con todo, las antiguas bibliotecas, aunque por muchos literatos de los siglos 17 y 18 hubiesen sido consideradas como obras estériles, compuestas solamente para lisonjear la adversión à las largas lecturas propia de los hombres ordinarios, sin embargo, no dejaron de prestar al mundo literario grandes servicios; y sobre todo sirvieron á preparar aquella jeneralidad de cultura que debia observarse en los tiempos en que vivimos.

El Diario de los Sábios tuvo imitadores en Italia (‡) é Inglaterra, (†) muy pocos años despues de haber aparecido. Mas es preciso confesar que pasò mucho tiempo antes de haberse podido conciliar los literatos de primera línea con esta clase de obras, cuyo numero se fué siempre aumentando. El Mercurio galante en que un cierto Visé se atrevió á denigrar á Moliere y á Racine, y donde se prodigaban los elojios à los autores mas miserables; y varios otros periódicos que por un lado divinizaban los libros mas ridiculos, y por el otro rebajaban ó desconocían del todo el mérito de los buenos, hicieron decir á los enciclopedistas que el modo de aprovechar los juicios que se daban en estos periódicos era buscar las obras que ellos censuraban y daban por malas, y despreciar sin leerlas las que habian sido por ellos aprobadas y elojiadas. Un poco mas tarde, La-Harpe los pintó con los colores mas feos. "Los periodicos literarios, escribia este gran critico, son una de las causas principales de la corrupcion del idioma: las componen hombres que saben poco y no quieren saber mas; redactà ndolas con una precipitacion que seria peligrosa aun por el mismo talento. Es imposible a un verdadero literato encontrar e ellos veinte renglones, que no demuestren la ignorancia y la ridiculez de sus autores." [C. de L, t. 3. p. 72], Mas, lo repetimos, ---------------------------------------------------------------------- (†) Diario del Abbate Nozati. Roma 1668. (‡) The history of the works of the learned. London 1669

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