El Eco de la Opinion

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EL ECO DE LA OPINION —— TOMO PRIMERO.) DOMINGO 3 DE ENERO DE 1841. (NUMERO PRIMERO —— EL ECO DE LA OPINION.

El treinta de Diciembre, la fuerte Division del Sur, de acuerdo con las de¬ más fuerzas del ejercito nacional, y con el voto unisono de los pueblos, espre¬ sado de un angulo al otro de la Repu¬ blica; se separo para siempre de la ad¬ ministración insana del Jeneral Gama¬ rra, y proclamo por Jefe Supremo del Estado al benemérito Coronel D. Ma¬ nuel Ignacio Vivanco. Cada dia, ca¬ da hora de esta nueva era ha ido en¬ jendrando un acontecimiento grande por sus resultados; y el espectador se asombra¬ ra al contemplar la cadena no interrumpi¬ da de sucesos que formaran el caracter de la Rejeneración Peruana. Solo los fastos de la Gran Ciudad Imperial, pre¬ sentan en la historia un simil de lo que ha acontecido en menos de cuatro dias. El 3 del presente mes las autoridades civiles, esclesiasticas y militares, las cor¬ poraciones y comunidades, reunidas en la casa de Gobierno, reconocieron li¬ bre y espontaneamente al Ilustre Co¬ ronel por Jefe Supremo de la nación y juraron, en la misma manera, pres¬ tarle obediencia a el y a las leyes del Estado. A este acto precedió el si¬ guiente discurso del Benemérito Jefe politico y militar del Departamento D. Valentín Bosa.

ALOCUCION.

Señores—Por la circular que tuve la alta hon¬ ra de dirijrros el dia de ayer, estais impuestos del objeto de esta reunión solemne. Hoy es, en el cur¬ so de los dias del Perú, uno de los mas dichosos y célebres que se van à agregar á los que com¬ ponen la historia de sus ensayos en la carrera de la prosperidad—Señores— El Perú está lleno de glo¬ rias que ningún pueblo del mundo puede disputar¬ las. ¿Pero que glorias son estas ? Solo las que conceden el valor, las que se adquieren en los cam¬ pos de batalla. ¿En que otro orden tiene títulos para presentarse al lado de las naciones cultas del orbe? Un cilencio sepulcral es la contestación à esta tremenda pregunta. ¿Qué es hoy del Perú? Un esqueleto. ¿Qué es el celebrado imperio de Manco? Una sombra. ¿Qué es la Ciudad de los Reyes? un hacinamiento de ruinas. ¿Qué es de la insdustria, del comercio, de la navegación? un yermo. ¿Qué es de las ciencias, de las artes, de esas artes que en otro tiempo esitaron la admiración de la Europa? hay responde el dolor con la elo¬ cuencia del silencio. ¿Qué es de esa grandeza, de esa riqueza que despertó la codicia de todo el an¬ tiguo continente y que solo queda en el hilo de la tradición? Volved los ojos a la espantosa miseria de los pueblos; y este terrible cuadro os respon¬ derá. ¿Quien es la causa principal y esclusiva de tantos males? ¿Hay alguno de entre vosotros que lo ignore? ¿hay alguno que no sienta en lo hon¬ do de su conciencia pintarse vivamente la imagen del autor de tantas calamidades? bien lo sabeis: es la administración del Jeneral Gamarra. En An¬ cach, el destino se complacio en coronar con la vic¬ toria al Ejército Unido Restaurador. ¿Qué venta¬ jas sacó de ella aquel hombre en favor de la pa¬ tria? Se vió vencedor, y olvidando todos sus debe¬ res, rompiendo los eslabones de los acontecimientos, que deberian haberlo inmortalizado, solo se ocupó de su escsistencia brutal. Vino entre las aclamacie¬ nes de un pueblo entusiasta hasta el suelo de su nacimiento: en el terminó la carrera de sus apa¬ rentes glorias y alejó de si para siempre la opi¬ nión. Se formó un Chipre, se entregó á los pla¬ ceres, se abandonó á la prostitución, ahuyentó y persiguió à los hombres de mérito, de honradez, se rodeó, con una escepción limitida, de hombres que unos pertenecían por sus vicios à la hez, y otros por su estupidez, eran como la yerva adscrita à la gleva. ¿Qué recompensa ofreció, para no de¬ cir mas, aun à aquellos infelices que pelearon por él, bajo los balcones de esta casa, con un valor igual al de los antiguos Romanos, y con un de¬ nuedo que solo puede compararse al de los Fran¬ ceses en tiempo de la revolución ? ¿Qué premios dió à las viudas de aquellos infelices que palpitan¬ do de gozo fueron à cubrir con sus cadaveres las fortalezas del Sacsaihuaman y presentaron en las plazas y calles de esta ciudad escenas más san¬ grientas y sublimes que las de Vandemour? La Silla presidencial fué el unice idolo, de su alma: regresó à Lima á sentarse ufano en. ella, y obser¬ vó la misma conducta. Yo os podría presentar un cuadro mas fiel y circunstanciado de la cituación de la Republica y del abandone de la administra¬ ción del Jeneral Gamarra: empero esta no es oca¬ sión de hacerlo ni aun hay necesidad de ello, por que no hay uno solo de entre vostros que no lo haya visto. Solo si, os indicaré dos puntos en los que se hallan cifrados todos cuantos males ha po¬ dido sufrir la Nación. El poder judicial, la base más fundamental de la felicidad de los pueblos, por que de él depende la honra, la vida, y la paz de los ciudadanos; ha sido mirado con desprecio, y tratado con contumelia la más humillante.

La Corte de justicia de este Departamento, igualmente que las de los demás, los Jueces de 1. instancia, Agentes fiscales y demás funcionarios de justicia, no han sido pagados escandalosamente el largo espacio de diez meses. ¿Y cuantas vejaciones, cuantos sufrimientos, cuantas privaciones no habrán padecido por esta falta, unos ciudadanos cargados de familia, que los más de ellos no cuentan con

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más patrimonio que su honor, su delicadeza, y la renta que la patria asigna á sus servicios? ¿Los soldados, estos defensores de la paz interior y es¬ terior, estas columnas sobre que descansa el edificio de la seguridad pública, estos valuartes contra las invasiones estranjeras, estos hombres, digo, que ar¬ rostran incesantemente las fatigas más penosas, han estado espuestos más de una vez á perecer de ham¬ bre y quizas á amenazar la ecsistencia del Estado, porque no han sido ausiliados con el miserable pre que les asigna la ley. El alma más estoicamente insensible se llenaria de dolor al contemplar este maximum de los desastres públicos.

Pero bien: no hay mal eterno sobre la tierra. El cambiamiento politico del 30 de Diciembre úl¬ timo es el principio de una nueva época que bor¬ rará hasta la memoria de lo pasado. El Benemó¬ rito. Coronel Vivanco, en quien se reúnen todas las cualidades necesarias para rejir los destinos del Pe¬ rú, es el que ha sido proclamado para este fin. Hoy, que es halláis reunidos al acto de reconocerlo por Jefe Supremo de la nación, y de jurar prestar obe¬ diencia à su autoridad, igualmente que á las leyes del Estado; podeis proceder á este acto, en la in¬ teligencia de que él será, como debe ser, libre y espontaneo; pues este Gobierno no trata de coactar à ninguno, en cuya virtud, el que no quiera hacer el espresado reconocimiento ni prestar el juramenta; podrá retirarse sin que de esto se le siga perjui¬ cio ninguno, como protesto à nombre de la patria.

ACTA.

En la Ciudad del Cuzco á los tres dias del mes de Enero de mil ochocientos cuarenta y un años: en virtud de haber sido proclamado por Jefe Su¬ premo de la República el Señor Coronel Don Ma¬ nuel Ignacio de Vivanco, á consecuencia del pre¬ nunciamiento espontaneo en perfecta consonancia con los votos de la parte principal y sana de los dignos habitantes del Departamento y ecsacta com¬ binación con los Jefes y Cuerpos acantonados en el Norte, Puno, Arequipa y Tacna, se reunieron las Corporaciones civiles y Eclesiasticas en el local de Besamanos de la casa Predectoral á presentar el juramiento de fidelidad al citado Señor Jefe Supre¬ mo proclamado, presididos por el Señor Coronel D. Valentin Bosa, Comandante Jeneral y Prefecto del Departamento, y estando la primera División del E¬ jercito en la plaza del Cabildo, de parada, con sus respectivos jefes, y despues de una salva con vivas á S. E. el Jefe Supremo, se practicó, puesto un Santo Cristo sobre una mesa, y un Misal hacien¬ do la ceremonia siguiente—Que el citado señor Pre¬ fecto y Comandante Jeneral, echó un discurso an¬ te todo, haciendo presente la situación deplorable del Perú, los motivos que han ocasionado el cam¬ biamiento y las ventajas que reportará con el Go¬ bierno del Jefe elejido: concluido esto, prestó el juramento ante el señor Presidente de la Ilustrisi¬ ma Corte Súperior de Justicia, Doctor Don Pe¬ dro Ignacio Morales, en esta forma.

'¿Lurais á Dios y estos santos Evangelios reco¬ nocer al Benemerito Señor Coronel Don Manuel Ignacio Vivanco por Jefe Supremo de la Repúbli¬ ca y prestar la debida obediencia á su autoridad, igualmente que á las leyes del Estado?" Respondio si juro, y le replicó, "si asi lo hicieseis el os ayude, y si no os lo demande:" En este estado el indi¬ cado Señor Presidente de la Corte Doctor Don Pedro Ignacio Morales, ante el Señor Prefecto y Comandante Jeneral Don Valentin Bosa, poniendo la mano sobre los Santos Evangelios, espresando las mismas palabras de pregunta y respuesta, asi como todos los demás señores vocales de dicha Corte por su orden, a saber el D. D. Gaspar Gabancho, D. D. José Martin de Mujica, D. D. Mariano No¬ riega y el D. D. Benito Espinosa. En seguida, el Señor Gobernador Vicario Capitular D. D. Pe¬ dro Pascual Bernales, prestó el juramento ante el Señor Arcediano Presidente del Venerable Dean y Cavildo de esta Santa Iglesia Catedral, en el mismo modo y forma, y ante dicho Señor Go¬ bernador todos los Señores Canonigos, esto es el Señor Arcediano D. D. Juan Mata Becerra: el Tesorero D. D. Justo Sahuaraura, el Chantre D. D. Manuel Carazas, el D. D. Rafael Cazorla y el D. D. Mariano Santos, Canonigo de Merced, y el D. D. Alejo de la Torre Racionero, como tam¬ bién los prelados de los conventos de Santo Do¬ mingo, San Francisco, la Merced y Recoleta, to¬ dos por su orden. Incontinenti los señores Jueces de primera instancia D. D. Predro José Montes, y el ajente fiscal D. D. Carlos Tejada, prestaron el juramento ante el precitado Presidente de la Corte. El Contador Director de esta casa de Mo¬ neda D. Manuel Saldivar, el Intendente de Poli¬ cia y Subprefecto interino-del Cercado D. José Ma¬ ria Vizcarra, el Tesorero de la misma casa de Mo¬ neda D. Vicente Francisco Garmendia, el Admi¬ nistrador de Benedicencia D. José Maria Pa¬ checo ante el supra-dicho señor Prefecto y Comam¬ dante jeneral don Valentin Bosa en la forma ar¬ riba detallada: y asi mismo el juez de comercio don Francisco Gamboa, quien después del juramento espresó una alocución propia del caso en memoria del Benemérito Señor Jefe Supremo provisorio. Con lo que se concluyó este acto, habiendo mani¬ festado todos los concurrentes el rogocijo jeneral, en cuyo comprobante firmaron de que doy fé (*)

Concluido este acto, las fuerzas de la División compuestas de 1.° de Victo¬ ria, 1.° de Carabineros, 2.° de Ca¬ rabineros y Escuadrón Dragones de la libertad, que se hallaban formadas de parada en la plaza del Regocijo, die¬ ron una descarga que hizo palpitar de gozo a los hijos del Sol e hizo temblar a las enemigos de la Regeneración.

(*) Las firmas se pondran en el nu¬ mero siguiente.

IMPRENTA DE LA BENEFICENCIA POR P. E. GONZALEZ

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