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Digitizing Peru's Print Revolution at Jul 22, 2022 08:17 PM

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EL ECO DE LA OPINION
——
TOMO PRIMERO.) DOMINGO 3 DE ENERO DE 1841. (NUMERO PRIMERO
——
EL ECO DE LA OPINION.

El treinta de Diciembre, la fuerte
Division del Sur, de acuerdo con las de¬
más fuerzas del ejercito nacional, y con
el voto unisono de los pueblos, espre¬
sado de un angulo al otro de la Repu¬
blica; se separo para siempre de la ad¬
ministración insana del Jeneral Gama¬
rra, y proclamo por Jefe Supremo del
Estado al benemérito Coronel D. Ma¬
nuel Ignacio Vivanco. Cada dia, ca¬
da hora de esta nueva era ha ido en¬
jendrando un acontecimiento grande por
sus resultados; y el espectador se asombra¬
ra al contemplar la cadena no interrumpi¬
da de sucesos que formaran el caracter
de la Rejeneración Peruana. Solo los
fastos de la Gran Ciudad Imperial, pre¬
sentan en la historia un simil de lo que
ha acontecido en menos de cuatro dias.
El 3 del presente mes las autoridades
civiles, esclesiasticas y militares, las cor¬
poraciones y comunidades, reunidas en
la casa de Gobierno, reconocieron li¬
bre y espontaneamente al Ilustre Co¬
ronel por Jefe Supremo de la nación
y juraron, en la misma manera, pres¬
tarle obediencia a el y a las leyes del
Estado. A este acto precedió el si¬
guiente discurso del Benemérito Jefe
politico y militar del Departamento
D. Valentín Bosa.

ALOCUCION.

Señores—Por la circular que tuve la alta hon¬
ra de dirijrros el dia de ayer, estais impuestos del
objeto de esta reunión solemne. Hoy es, en el cur¬
so de los dias del Perú, uno de los mas dichosos
y célebres que se van à agregar á los que com¬
ponen la historia de sus ensayos en la carrera de
la prosperidad—Señores— El Perú está lleno de glo¬
rias que ningún pueblo del mundo puede disputar¬
las. ¿Pero que glorias son estas ? Solo las que
conceden el valor, las que se adquieren en los cam¬
pos de batalla. ¿En que otro orden tiene títulos
para presentarse al lado de las naciones cultas del
orbe? Un cilencio sepulcral es la contestación à
esta tremenda pregunta. ¿Qué es hoy del Perú?
Un esqueleto. ¿Qué es el celebrado imperio de
Manco? Una sombra. ¿Qué es la Ciudad de los
Reyes? un hacinamiento de ruinas. ¿Qué es de
la insdustria, del comercio, de la navegación? un
yermo. ¿Qué es de las ciencias, de las artes, de
esas artes que en otro tiempo esitaron la admiración
de la Europa? hay responde el dolor con la elo¬
cuencia del silencio. ¿Qué es de esa grandeza, de
esa riqueza que despertó la codicia de todo el an¬
tiguo continente y que solo queda en el hilo de la
tradición? Volved los ojos a la espantosa miseria
de los pueblos; y este terrible cuadro os respon¬
derá. ¿Quien es la causa principal y esclusiva de
tantos males? ¿Hay alguno de entre vosotros que
lo ignore? ¿hay alguno que no sienta en lo hon¬
do de su conciencia pintarse vivamente la imagen
del autor de tantas calamidades? bien lo sabeis:
es la administración del Jeneral Gamarra. En An¬
cach, el destino se complacio en coronar con la vic¬
toria al Ejército Unido Restaurador. ¿Qué venta¬
jas sacó de ella aquel hombre en favor de la pa¬
tria? Se vió vencedor, y olvidando todos sus debe¬
res, rompiendo los eslabones de los acontecimientos,
que deberian haberlo inmortalizado, solo se ocupó
de su escsistencia brutal. Vino entre las aclamacie¬
nes de un pueblo entusiasta hasta el suelo de su
nacimiento: en el terminó la carrera de sus apa¬
rentes glorias y alejó de si para siempre la opi¬
nión. Se formó un Chipre, se entregó á los pla¬
ceres, se abandonó á la prostitución, ahuyentó y
persiguió à los hombres de mérito, de honradez,
se rodeó, con una escepción limitida, de hombres que
unos pertenecían por sus vicios à la hez, y otros
por su estupidez, eran como la yerva adscrita à
la gleva. ¿Qué recompensa ofreció, para no de¬
cir mas, aun à aquellos infelices que pelearon por
él, bajo los balcones de esta casa, con un valor
igual al de los antiguos Romanos, y con un de¬
nuedo que solo puede compararse al de los Fran¬
ceses en tiempo de la revolución ? ¿Qué premios
dió à las viudas de aquellos infelices que palpitan¬
do de gozo fueron à cubrir con sus cadaveres las
fortalezas del Sacsaihuaman y presentaron en las
plazas y calles de esta ciudad escenas más san¬
grientas y sublimes que las de Vandemour? La
Silla presidencial fué el unice idolo, de su alma:
regresó à Lima á sentarse ufano en. ella, y obser¬
vó la misma conducta. Yo os podría presentar un
cuadro mas fiel y circunstanciado de la cituación
de la Republica y del abandone de la administra¬
ción del Jeneral Gamarra: empero esta no es oca¬
sión de hacerlo ni aun hay necesidad de ello, por
que no hay uno solo de entre vostros que no lo
haya visto. Solo si, os indicaré dos puntos en los
que se hallan cifrados todos cuantos males ha po¬
dido sufrir la Nación. El poder judicial, la base
más fundamental de la felicidad de los pueblos, por
que de él depende la honra, la vida, y la paz
de los ciudadanos; ha sido mirado con desprecio,
y tratado con contumelia la más humillante.

La Corte de justicia de este Departamento,
igualmente que las de los demás, los Jueces de 1.
instancia, Agentes fiscales y demás funcionarios de
justicia, no han sido pagados escandalosamente el
largo espacio de diez meses. ¿Y cuantas vejaciones,
cuantos sufrimientos, cuantas privaciones no habrán
padecido por esta falta, unos ciudadanos cargados
de familia, que los más de ellos no cuentan con

1

EL ECO DE LA OPINION
——
TOMO PRIMERO.) DOMINGO 3 DE ENERO DE 1841. (NUMERO PRIMERO
——
EL ECO DE LA OPINION.

El treinta de Diciembre, la fuerte
Division del Sur, de acuerdo con las de¬
más fuerzas del ejercito nacional, y con
el voto unisono de los pueblos, espre¬
sado de un angulo al otro de la Repu¬
blica; se separo para siempre de la ad¬
ministración insana del Jeneral Gama¬
rra, y proclamo por Jefe Supremo del
Estado al benemérito Coronel D. Ma¬
nuel Ignacio Vivanco. Cada dia, ca¬
da hora de esta nueva era ha ido en¬
jendrando un acontecimiento grande por
sus resultados; y el espectador se asombra¬
ra al contemplar la cadena no interrumpi¬
da de sucesos que formaran el caracter
de la Rejeneración Peruana. Solo los
fastos de la Gran Ciudad Imperial, pre¬
sentan en la historia un simil de lo que
ha acontecido en menos de cuatro dias.
El 3 del presente mes las autoridades
civiles, esclesiasticas y militares, las cor¬
poraciones y comunidades, reunidas en
la casa de Gobierno, reconocieron li¬
bre y espontaneamente al Ilustre Co¬
ronel por Jefe Supremo de la nación
y juraron, en la misma manera, pres¬
tarle obediencia a el y a las leyes del
Estado. A este acto precedió el si¬
guiente discurso del Benemérito Jefe
politico y militar del Departamento
D. Valentín Bosa.

ALOCUCION.

Señores—Por la circular que tuve la alta hon¬
ra de dirijrros el dia de ayer, estais impuestos del
objeto de esta reunión solemne. Hoy es, en el cur¬
so de los dias del Perú, uno de los mas dichosos
y célebres que se van à agregar á los que com¬
ponen la historia de sus ensayos en la carrera de
la prosperidad—Señores— El Perú está lleno de glo¬
rias que ningún pueblo del mundo puede disputar¬
las. ¿Pero que glorias son estas ? Solo las que
conceden el valor, las que se adquieren en los cam¬
pos de batalla. ¿En que otro orden tiene títulos
para presentarse al lado de las naciones cultas del
orbe? Un cilencio sepulcral es la contestación à
esta tremenda pregunta. ¿Qué es hoy del Perú?
Un esqueleto. ¿Qué es el celebrado imperio de
Manco? Una sombra. ¿Qué es la Ciudad de los
Reyes? un hacinamiento de ruinas. ¿Qué es de
la insdustria, del comercio, de la navegación? un
yermo. ¿Qué es de las ciencias, de las artes, de
esas artes que en otro tiempo esitaron la admiración
de la Europa? hay responde el dolor con la elo¬
cuencia del silencio. ¿Qué es de esa grandeza, de
esa riqueza que despertó la codicia de todo el an¬
tiguo continente y que solo queda en el hilo de la
tradición? Volved los ojos a la espantosa miseria
de los pueblos; y este terrible cuadro os respon¬
derá. ¿Quien es la causa principal y esclusiva de
tantos males? ¿Hay alguno de entre vosotros que
lo ignore? ¿hay alguno que no sienta en lo hon¬
do de su conciencia pintarse vivamente la imagen
del autor de tantas calamidades? bien lo sabeis:
es la administración del Jeneral Gamarra. En An¬
cach, el destino se complacio en coronar con la vic¬
toria al Ejército Unido Restaurador. ¿Qué venta¬
jas sacó de ella aquel hombre en favor de la pa¬
tria? Se vió vencedor, y olvidando todos sus debe¬
res, rompiendo los eslabones de los acontecimientos,
que deberian haberlo inmortalizado, solo se ocupó
de su escsistencia brutal. Vino entre las aclamacie¬
nes de un pueblo entusiasta hasta el suelo de su
nacimiento: en el terminó la carrera de sus apa¬
rentes glorias y alejó de si para siempre la opi¬
nión. Se formó un Chipre, se entregó á los pla¬
ceres, se abandonó á la prostitución, ahuyentó y
persiguió à los hombres de mérito, de honradez,
se rodeó, con una escepción limitida, de hombres que
unos pertenecían por sus vicios à la hez, y otros
por su estupidez, eran como la yerva adscrita à
la gleva. ¿Qué recompensa ofreció, para no de¬
cir mas, aun à aquellos infelices que pelearon por
él, bajo los balcones de esta casa, con un valor
igual al de los antiguos Romanos, y con un de¬
nuedo que solo puede compararse al de los Fran¬
ceses en tiempo de la revolución ? ¿Qué premios
dió à las viudas de aquellos infelices que palpitan¬
do de gozo fueron à cubrir con sus cadaveres las
fortalezas del Sacsaihuaman y presentaron en las
plazas y calles de esta ciudad escenas más san¬
grientas y sublimes que las de Vandemour? La
Silla presidencial fué el unice idolo, de su alma:
regresó à Lima á sentarse ufano en. ella, y obser¬
vó la misma conducta. Yo os podría presentar un
cuadro mas fiel y circunstanciado de la cituación
de la Republica y del abandone de la administra¬
ción del Jeneral Gamarra: empero esta no es oca¬
sión de hacerlo ni aun hay necesidad de ello, por
que no hay uno solo de entre vostros que no lo
haya visto. Solo si, os indicaré dos puntos en los
que se hallan cifrados todos cuantos males ha po¬
dido sufrir la Nación. El poder judicial, la base
más fundamental de la felicidad de los pueblos, por
que de él depende la honra, la vida, y la paz
de los ciudadanos; ha sido mirado con desprecio,
y tratado con contumelia la más humillante.

La Corte de justicia de este Departamento,
igualmente que las de los demás, los Jueces de 1.
instancia, Agentes fiscales y demás funcionarios de
justicia, no han sido pagados escandalosamente el
largo espacio de diez meses. ¿Y cuantas vejaciones,
cuantos sufrimientos, cuantas privaciones no habrán
padecido por esta falta, unos ciudadanos cargados
de familia, que los más de ellos no cuentan con