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EL AMIGO DEL PUEBLO;
PERIODICO LITERARIO Y POLITICO.

(1r SEMESTRE.) LIMA, MARTES 25 DE AGOSTO DE 1840. (NUMERO 63.)

REMITIDO.
----------------------------------------------
SS.EE. DEL AMIGO DEL PUEBLO.

No podemos conformarnos con la calma
de espiritu y el refrenamiento de amor propio
que UU. creen tan necesarios en las discusiones
que se hacen delante del publico, a fin de que
el grito de un perro, el insulto de un mise-
rable, la vocingleria de un ESTUDIANTILLO no ten-
gan el poder de interrumpir el trabajo intelec-
tual de los hombres hechos para pensar; impi-
diendo asi el desarrollo y la demostracion de ideas
que pueden interesar a los amigos del bien pu-
blico. La calma y refrenamiento de amor pro-
pio pueden ser necesarios como UU. dicen, en
el momento de la discusion; y UU. han dado
sin duda en su ultimo, en una ocasion
en que parecia tan dificil el tener calma y re-
frenarse, un ejemplo muy digno de ser imita-
do. Mas despues, cuando ya llega el tiempo
de observar la figurilla que es causa del de-
sorden, y mirar de donde vino la pedrada, y
de que clase y naturaleza habia sido el proyectil,
y si los estremos de la flecha llevaban veneno co-
mo las del salvaje; en una palabra, todo lo que
se refiere a la importancia de una accion tos-
ca, iliberal e indigna de un caballero, y al me-
rito de la persona a quien se atribuye; el ha-
cerlo interesa al publico; y mucho; porque in-
teresa al publico que se castigue, por lo me-
nos con la ridiculez y la desaprobacion jene-
ral, no pudiendo de otro modo, todo lo que
tiende a serle nocivo, a estorbar los trabajos que
le son utiles; a desmoralizarlo; a corroborar los
habitos y costumbres que contribuyen a alimen-
tar el espiritu de anarquia. Ya es cosa que no se
puede sufrir; es una peste. La imprenta libre que
debia ser el sol de nuestro mundo politico, se ha
vuelto en un infierno de calumnias y denuestos. A
nadie es permitido pensar y escribir solo como
literato o politico: al momento alli esta un dia-
blillo que salta a la cara del mejor para ara-
ñarle e incomodarle: se ataca la persona, la
forma, el lugar de nacimiento, se suponen he-
chos, intenciones y palabras que nunca han ec-
sistido ni han sido dichas; y entre tanto se ol-
vida el objeto verdadero de la imprenta, que es
la ilustracion de los argumentos que interesan
al pais; se pone a un lado lo importante de
la cuestion; el amor propio toma el lugar del
patriotismo; el que se estorzo en figurar como
discipulo de Platon, ha dejado caer su masca-
ra y ya no es mas que un cinico desvergon-
zado, las masas en lugar de recibir lecciones,
chupan escandalo; el edificio social se convierte
en torre de Babel. En este estado de cosas
¿que hacer? Despreciar y refrenarse? No: es pre-
ciso asir por los cabellos al imprudente mu-

chacho que es causa del trastorno, desnudar-
le de sus oropeles, presentar en cueros a los
ojos del publico su pretendido merito, anali-
zar sus pretensiones, demostrar a voz alta su
aboluta nulidad, y dar asi un ejemplo clasico
de castigo a los que estuviesen tentados de
imitarle:

Discite justiciam PUERI et non temnere divos.

¿Cual fue la critica que UU. hicieron de las ob-
servaciones? Que juicio manifestaron acerca de
su autor? Habian sido arreglados al objeto del
publico interes y solidamente fundados aquel
juicio y aquella critica? Y por otra parte;¿como
replico a UU. el estudiantillo en el numero
378 del Comercio? ¿Fue siguiendo francamen-
te la cuestion en que se hallaba empeñado,
o en lugar de adelantarse en el camino, ba-
jo la espuela de la critica de UU., em-
pezo a cocear como la mula de Iriarte? Per-
mitanos UU. decir algo sobre cada uno de estos
puntos; lo haremos con la mayor brevedad.

UU. atribuyeron a Comte las dos ci-
tas que encabezan el cuadernito del estudiante;
porque podia ser que fuesen ambas de un autor; y
hubiera parecido poco probable que el mismo es-
critorcillo que habia puesto el nombre de un solo
autor al pie de dos pasajes juntos, tuviese que
decir despues que pertenecen a dos autores
diferentes. UU. habian criticado el sentido de
una de ellas, aunque fuese de Comte: porque
es permitido criticar un pensamiento de Comte
como cualquiera otro pensamiento de cualquier
otro pensador, por grande y afamado que fue-
se, siempre que la critica se funde sobre ra-
zones que se someten al ecsamen del publico;
y porque (y este es el caso de que se trata)
el pensamiento de un autor, espresado a su
modo, en una obra orijinal, donde se dan defi-
niciones nuevas de palabras usadas por todos
en un sentido diferente del que el quiere dar-
les, no se debe citar de un modo vago, y apli-
car a su objeto de un modo obscuro. Y ¿que
contesto a esta critica el estudiante? Que Com-
te y Honfrede estaban vivos; y que UU. po-
dian entenderse con ellos. ¿Quien pudiera cacul-
lar toda la profundidad de crasisima y brutal igno
rancia, de torpe y ridiculo orgullo y de ferrea es-
tupidez que se descubre en semejante contesta-
cion? ¿Quien se ha puesto nunca a escribir de
este modo? ¡Que estraordinaria asinina ecsa-
jeracion! ¡Que quijotada de una clase tan nue-
va que hubiera causado risa al mismo Cervan-
tes! Mas, quiza, esto es nada. No nos ha-
biamos acordado del esfuerzo que procuro hacer
para creer que UU. merecian que les contestase. *
----------------------------------------------------------------------
* Quid dignum tanto feret hic promissor hiatu?
Parturient montes, nascetur ridiculus mus.

1

EL AMIGO DEL PUEBLO;
PERIODICO LITERARIO Y POLITICO.

(1r SEMESTRE.) LIMA, MARTES 25 DE AGOSTO DE 1840. (NUMERO 63.)

REMITIDO.
----------------------------------------------
SS.EE. DEL AMIGO DEL PUEBLO.

No podemos conformarnos con la calma
de espiritu y el refrenamiento de amor propio
que UU. creen tan necesarios en las discusiones
que se hacen delante del publico, a fin de que
el grito de un perro, el insulto de un mise-
rable, la vocingleria de un ESTUDIANTILLO no ten-
gan el poder de interrumpir el trabajo intelec-
tual de los hombres hechos para pensar; impi-
diendo asi el desarrollo y la demostracion de ideas
que pueden interesar a los amigos del bien pu-
blico. La calma y refrenamiento de amor pro-
pio pueden ser necesarios como UU. dicen, en
el momento de la discusion; y UU. han dado
sin duda en su ultimo, en una ocasion
en que parecia tan dificil el tener calma y re-
frenarse, un ejemplo muy digno de ser imita-
do. Mas despues, cuando ya llega el tiempo
de observar la figurilla que es causa del de-
sorden, y mirar de donde vino la pedrada, y
de que clase y naturaleza habia sido el proyectil,
y si los estremos de la flecha llevaban veneno co-
mo las del salvaje; en una palabra, todo lo que
se refiere a la importancia de una accion tos-
ca, iliberal e indigna de un caballero, y al me-
rito de la persona a quien se atribuye; el ha-
cerlo interesa al publico; y mucho; porque in-
teresa al publico que se castigue, por lo me-
nos con la ridiculez y la desaprobacion jene-
ral, no pudiendo de otro modo, todo lo que
tiende a serle nocivo, a estorbar los trabajos que
le son utiles; a desmoralizarlo; a corroborar los
habitos y costumbres que contribuyen a alimen-
tar el espiritu de anarquia. Ya es cosa que no se
puede sufrir; es una peste. La imprenta libre que
debia ser el sol de nuestro mundo politico, se ha
vuelto en un infierno de calumnias y denuestos. A
nadie es permitido pensar y escribir solo como
literato o politico: al momento alli esta un dia-
blillo que salta a la cara del mejor para ara-
ñarle e incomodarle: se ataca la persona, la
forma, el lugar de nacimiento, se suponen he-
chos, intenciones y palabras que nunca han ec-
sistido ni han sido dichas; y entre tanto se ol-
vida el objeto verdadero de la imprenta, que es
la ilustracion de los argumentos que interesan
al pais; se pone a un lado lo importante de
la cuestion; el amor propio toma el lugar del
patriotismo; el que se estorzo en figurar como
discipulo de Platon, ha dejado caer su masca-
ra y ya no es mas que un cinico desvergon-
zado, las masas en lugar de recibir lecciones,
chupan escandalo; el edificio social se convierte
en torre de Babel. En este estado de cosas
¿que hacer? Despreciar y refrenarse? No: es pre-
ciso asir por los cabellos al imprudente mu-

chacho que es causa del trastorno, desnudar-
le de sus oropeles, presentar en cueros a los
ojos del publico su pretendido merito, anali-
zar sus pretensiones, demostrar a voz alta su
aboluta nulidad, y dar asi un ejemplo clasico
de castigo a los que estuviesen tentados de
imitarle:

Discite justiciam PUERI et non temnere divos.

¿Cual fue la critica que UU. hicieron de las ob-
servaciones? Que juicio manifestaron acerca de
su autor? Habian sido arreglados al objeto del
publico interes y solidamente fundados aquel
juicio y aquella critica? Y por otra parte;¿como
replico a UU. el estudiantillo en el numero
378 del Comercio? ¿Fue siguiendo francamen-
te la cuestion en que se hallaba empeñado,
o en lugar de adelantarse en el camino, ba-
jo la espuela de la critica de UU., em-
pezo a cocear como la mula de Iriarte? Per-
mitanos UU. decir algo sobre cada uno de estos
puntos; lo haremos con la mayor brevedad.

UU. atribuyeron a Comte las dos ci-
tas que encabezan el cuadernito del estudiante;
porque podia ser que fuesen ambas de un autor; y
hubiera parecido poco probable que el mismo es-
critorcillo que habia puesto el nombre de un solo
autor al pie de dos pasajes juntos, tuviese que
decir despues que pertenecen a dos autores
diferentes. UU. habian criticado el sentido de
una de ellas, aunque fuese de Comte: porque
es permitido criticar un pensamiento de Comte
como cualquiera otro pensamiento de cualquier
otro pensador, por grande y afamado que fue-
se, siempre que la critica se funde sobre ra-
zones que se someten al ecsamen del publico;
y porque (y este es el caso de que se trata)
el pensamiento de un autor, espresado a su
modo, en una obra orijinal, donde se dan defi-
niciones nuevas de palabras usadas por todos
en un sentido diferente del que el quiere dar-
les, no se debe citar de un modo vago, y apli-
car a su objeto de un modo obscuro. Y ¿que
contesto a esta critica el estudiante? Que Com-
te y Honfrede estaban vivos; y que UU. po-
dian entenderse con ellos. ¿Quien pudiera cacul-
lar toda la profundidad de crasisima y brutal igno
rancia, de torpe y ridiculo orgullo y de ferrea es-
tupidez que se descubre en semejante contesta-
cion? ¿Quien se ha puesto nunca a escribir de
este modo? ¡Que estraordinaria asinina ecsa-
jeracion! ¡Que quijotada de una clase tan nue-
va que hubiera causado risa al mismo Cervan-
tes! Mas, quiza, esto es nada. No nos ha-
biamos acordado del esfuerzo que procuro hacer
para creer que UU. merecian que les contestase. *
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* Quid dignum tanto feret hic promissor hiatu?
Parturient montes, nascetur ridiculus mus.